Se me hace amargo saber que ya no me necesitas. Que el tiempo en el que estuvimos unidos ya no pesa sobre tu conciencia. Que no necesitas refugiarte ya en mis brazos. Y que nunca más tendré tus besos que ahora no me pertenecen a mi.
Se me hace amargo ver cómo se escapó la felicidad. Que me culpe por ello cuando podría no hacerlo.
Se me hace amargo sentirme como me siento cuando pienso en ti. Cuando noto el puño en el pecho apretando presagiando el siguiente recuerdo.
No quiero llorar más. No quiero seguir mintiéndome.

No hay comentarios:
Publicar un comentario